Crítica Secuestrados

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El día que Haneke empezó a influir en Nuestro Cine.

Eran las nueve y cuarto de la noche en la madrileña calle de Luchana, una multitud de gente sin orden alguno se apiñaba a las puertas del mítico cine Palafox para acudir al preestreno de la última película de Miguel Ángel Vivas, un thriller ya visionado en el Festival de Sitges y que cosechó buenas críticas y aplausos por parte del público. Cinéfilos con Z estaba allí como no podía ser de otra manera, degustando una maravillosa cerveza de trigo alemana en La Casa de la Cerveza, hasta la aperturas de puertas.

Aproximadamente a las diez de la noche, procedieron a la apertura de puertas y haciendo gala de la cultura latina que tanto llevamos a gala, comenzamos a entrar con la misma disciplina empleada en el primer día de rebajas del Corte Inglés. Nos sentamos en una fila cercana a la pantalla, escorados a la izquierda, pero la visión de la pantalla era bastante buena y en ningún momento temimos por padecer de tortícolis a la mañana siguiente.

Pasada una media hora aproximadamente de que se llenase la sala al completo, el aforo se puso en pie entre aplausos para recibir a los creadores de la cinta, los cuales subieron al escenario para realizar una breve presentación de lo que estamos a punto de presenciar, dos semanas de rodaje, planos secuenciales (similares a los utilizados por Richard Fleischer en “El estrangulador de Boston” rodada en 1968), violencia explicita y gracias a Manuela Vellés y su comentario, que cito textualmente “Realmente estamos aquí para que sepáis que no nos ha pasado nada malo” el calvario de una parte del elenco de actores y actrices.

Tras una hora y veinticinco minutos de metraje se encienden las luces y comienzan los aplausos generalizados en la zona donde se encuentran los reservados y es momento de madurar lo que acabamos de ver. Aire fresco para el cine español sin duda y muy probablemente un director con ideas e influencias nuevas en un panorama cinematográfico muy encasillado en dramas, temática histórica (la guerra civil y la postguerra ocupa un gran porcentaje de nuestras producciones) y películas de época.


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