Crítica El rey de Nueva York

Cinéfilos con Z :: Blog de Cine :: Crítica :: El rey de Nueva York“El rey de Nueva York”, película de 1990 del director de culto, Abel Ferrara. Película que en el momento de su estreno gozó de cierta polémica por su excesiva violencia, polémica que casi siempre  acompaña a  Abel Ferrara, autor de obras interesantísimas como el “Asesino del taladro” ,”Secuestradores de cuerpos”, y  la recientemente versionada “Teniente Corrupto”.

La trama es bastante simple y vista con la distancia que ofrece el paso del tiempo, a veces resulta un poco ingenua, nos cuenta la historia de un capo del narco, Frank White, interpretado brillantemente por el espléndido Christopher Walken, que tras salir de la cárcel decide reconstruir sus imperio,  reunir su banda, recuperar su territorio y volver a ser el rey del hampa.

Pero lo que sigue llamando la atención y que a mi juicio diferencia “El rey de Nueva York” del resto de películas sobre el capo mafioso de turno,  es que a White le interesa todo eso, es decir, ser el rey del mambo, pero además  quiere hacer algo bueno, quiere trascender, le preocupa su legado, desea que el dinero, el poder y los contactos que genera su actividad sirvan para “hacer el bien” , se preocupa  de las obras benéficas, de hospitales para los barrios marginales, es cierto que es un gánster y que no niega que ha matado y ha hecho cosas terribles, pero no ha hecho nada a nadie que no se lo merezca, Frank no cree en el derecho ni la ley, él cree en la Justicia, escrita con mayúsculas  y en su delirio de grandeza él se considera la Justicia.

Su  particular sentido de la moral o de la amoralidad, es un tema recurrente y casi siempre presente en  la cinematografía de Ferrara junto con la recurrente  iconografía religiosa, en particular la católica, la culpa, la redención y la venganza son  elementos casi siempre presentes a lo largo de su cinematografía.
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